TiraEcol

Tira Ecol

miércoles, octubre 31, 2007

Con dolor de cabeza... pero todo ¿terminó?

Interesante que falta una hora para ese momento mítico en donde la magia, la hechicería y lo sobrenatural salen a jugar; las doce en punto se acerca como un gato negro inmenso que se esconde del aguacero. Celebré mi año nuevo con doce uvas por cada campanada de un reloj imaginario. Ahora me quedan doce momentos de soledad, doce hambres, doce migas de pan que se pudren o doce fragmentos de felicidad. ¿Comermelos todos ya o guardarlos? Esa es la cuestión.

¿Se acuerdan lo ofuscado que estaba por el Internet? Luego de pelearme con los dueños de este puta lugar, luego de solucionar el problem junto con los técnicos, luego de pelearme por millónesima vez con los dueños porque no querían pagar el servicio (cosa que se los tengo que cobrar mañana, quieránlo o no; la otra es pagar cinco mil colones menos en el alquiler) y luego de tener Internet y ofuscarme por el trabajo, por un inepto que entristece a la mujer que amo y por otro que no agradece un favor... luego de todo eso, puedo respirar.

Tal vez lo que acabo de poner no esté bien redactado; son las 11:12 (el tiempo se niega a que sean las doce en punto) y tengo cansancio, dolor de cabeza, hambre y mareos. Sí, lo sé... Todo por culpa de regarme las bilis y patearme el hígado, porque al fin de cuentas, si no comí, fue por eso...

Pero todo ha terminado ya. El estrés, la duda, el temor, el odio y el abandono. Todo vuelve a su cauce, como un Nilo que se retrae dejando el fértil limo en la tierra inundada; hablaría del Amazonas, pero de los dioses no se habla tan vanalmente.

Mañana será otro día. Me esperan peleas por un dinero que es mío, un examen de latín del cual tendré que confiar en mi instinto (adivinaron, no estudie) y otras cosas más. Pero cuando sea mañana en la noche, cuando mi mariposita esté a mi lado y pueda sonreír, todo la preocupación quedará sobrando. ¿Qué hermoso, verdad?

"Feliz día de las brujas y los hechiceros, porque desde que te conocí enviaste un hechizo de alegría a mi vida, ese hechizo es tu gran y hermosa forma de ser. TQM" Atte: Sirenita Galáctica, 31 de Octubre 2007.¡TE AMO! (Veníamos saliendo de Introducción y estaba molesto. Muy molesto. Pero no quita que nos divertimos)

P.S: Chewie, ¿alguna vez he dicho lo mucho que me hacés reír y lo mucho que te quiero? Para aquellos que quieran saber sobre la historia de Halloween, visitar a Chewie a www.federicomatoalgato.blogspot.com. Uno nunca sabe cuando le sirve... Son las 11:30. Feliz Halloween y buenas noches.

¡Maldito Internet!

Si supieran todos hace cuanto quería hablar por aquí; si solo supieran las historias, las teorías y las risas que tenía planeadas desde el lunes. Pero, asunto odioso, no he podido... ¿Por qué? ¡Maldito Internet! Así que por el momento, todo será pospuesto.

Para los que me conocen saben que me he pasado en esos últimos tres meses a tres casas diferentes. Desde la primera, por la que me fui por problemas personales de un traidor, he estado buscando una sola cosa. No me mataba buscando lugares bonitos, ni cerca de la U, ni equipados, ni con instrumentos básicos como la refri o la cocina, ni con cable, ni aún, con agua caliente. Solo quería una simple cosa... ¿Es mucho pedir?

Uds saben, o tal vez no. Trabajo como puta virtual desde mi casa, usando el nefasto Internet, universo que junta deidades como Google o Wikipidea. Lo sé. Yo, libre, rebelde y maldito cuando quiero depende sin amarlo de una computadora que tengo que ahorita cambiar (sin tener dinero alguno) y un Internet que no es constante ni siempre leal. Entonces, si quiero seguir viviendo, necesito trabajar en Internet, para pagarme, para vivirme y para dejar que otros me experimenten... vivo y no en estado de inanición en la calle...

Pero ahora, después de haberme peleado en lugares pasados por el Internet, ahora que vivo en un apartamento bonito cerca de la U con agua caliente, cable, y muebles para poner todo lo que tengo que comprar (cocina, microondas, refrigeradora, ollas, licuadora y demases), ahora cuando tenía un Internet inalámbrico que en 2 semanas me ha permitido trabajar, ahora es cuando todo cae... como una puta espada de Damocles.


Me he peleado hoy con medio mundo, al punto (ojo la rima) de que los propietarios e inquilinos del hostal de abajo posiblemente me odian terriblemente. ¡Pero que se jodan! Yo pagó por algo y puta, por ese dinero debería tener ese algo siempre. Un técnico viene ahora, mientras aprovecho que el Internet funciona (se cae cada 5 minutos, por lo que no puedo trabajar).

Claro, examen de latín mañana. Debería estudiar. ¿O debería pegarme un tiro con una bala inexistente y dejar el Internet, mi compu enferma y mi poco dinero (no valgo más que doscientos colones) al azar? ¡Malditos! ¡No les daré el gusto! Me tendrán que aguantar, por que está puta lucha no ha terminado...

sábado, octubre 27, 2007

Bañado, cansado y con frío

Por fin logré terminar mis putos trabajos, todos y cada uno de ellos; por fin me pude bañar y con mi pelo parcialmente mojado me puedo sentar desnudo en mi cama y escribir un poco... Solo un poco que la cama y la almohada me llaman...

Chewie, tranquila. El amor es caprichoso y de la nada surge como una llama tipo el incendio en gringolandia, matando muchas veces al estereotipo y la ilusión. Dios, ando en trámites de cúpido. Chewie por un lado y Daniela por el otro. ¿Alguien me quiere pagar por hablar mierda y crear el amor? (Me corrijo: el amor, como energía, no se crea ni se destruye, solo se transforma)

Tengo una manchita roja en mi pecho. No duele, ni se se siente. Pasé no sé cuanto tiempo debajo de agua hirviendo, limpiando el tedio, el ofusque, los pelitos recién rasurados y los vestigios de hambre que encontré. Pero aún así, sigo teniendo frío... ¿Será porque a estas alturas del partido extraño alguien así ahora(veáse foto de mujer hermosísima, mariposita tropical y sirenita galáctica a la abajo)? ¿Será que me gustaría decirle "te amo" aún cuando sé que está dormida y que me escucha como un trueno, como una rana o un peldaño más de su extraño hogar mental? ¿Será que cuando el cerebro se apaga (como el mío) lo que hace caminar la maquinaria del cuerpo es el corazón y que son los sentimientos, como el mío gigantesco de amor, los que dan energía? ¿Será, será, será?

También puede ser el frío causa de la conversación con la mamá/amiga, Olguita, fiel creyente a que mi problema con el calvo será solucionado tarde o temprano, por concepto de eficiencia universal. Puede ser también porque mi hermosa vida sigue siendo incierta y porque quieralo o no, odio el calor de la comodidad excesiva... O puede ser porque simplemente SIEMPRE hace frío en este nuevo hogar y sin abrazo amoroso, no hay calor alguno adentro... ¿Más fácil esa opción verdad?

¡Buenas noches! Mañana a levantarse temprano (6 a.m) para trabajar antes de que Gaby venga. Clau tal vez venga en la tarde y este lugar cada vez más mío, se vuelva escenario de más risas ajenas que conocidas. Besos a ningún que me lee!

El hambre, maldita compañera



¿Se acuerdan que me tenía que levantar temprano para trabajar? Pues ni picha lo logré. Me levanto el hambre y el calor y sin más remedio me tuve que poner a trabajar (Sobre el hambre léase nota aparta). Una hora, dos horas... y puf. Se cayó el internet. Nada lo hizo volver... Nada... ¡Ahh, como lo odio! Por lo menos me levanté recordando mi sueño loco, solo que en lugar de mares envidiables (como la foto) soñe con ascensores que se rompían, túneles en que el mundo corría sin parar y un tétrico y hermoso joven con el que luchaba en la casa de mis tías abuelas. ¡Ah! Y soñe con Juanpi, pseudo hermano en algún momento... ¿Seguirá escribiendo ese pelotudo?

Me pusé a hacer el puto examen de filosofía sobre la ciencia (o sea, cero filosofía) y a las tres horas pude mirar con agrado el trabajito; sé que le va a a gustar al gordo conocido como Morocotopo por el simple hecho de que por ser sincero, termine diciendo lo que el quería escuchar. Y si me lo preguntan, sí, el profesor es igualito a Moroco Topo... Si vieran a uno, están viendo al otro también...


No me he bañado (quiero decir la verdad) y planeo hacerlo hasta que termine todas mis mierdas. Me falta el trabajo de mi tesina, a la que le agarré cariño a fuerza de ser el que mejores cosas aporta; para los no entendidos mi tesina es sobre la ley de privatización de Lula que concede a la maquina neo-liberal extranjera y nacional el derecho de hacer al Amazonas mierda. Claro... Si ya Mc Donalds está metido, ¿por qué no agregar más empresas a la galleta voladora? ... pobre pulmón del mundo...

Me voy que tengo que trabajar. No he terminado el trabajo de hoy. Tal vez ahora en la noche hable un poquito de más mierda; de por si, nada cuesta...

Nota aparte: Hambre, sos hermana, madre y puta. No había comido nada desde las 3:00 p.m de ayer y ya todo el ser me daba vueltas. Admito que el ser humano posee una adaptabilidad tal que después de cumplidos dos días sin comer, nada duele... ¡pero que duros son esas 48 horas! Hice banca entre mi ropa y mi vida y encontré 600 colones exactos. ¡Que maravilla! Tenía planeado un banquete de los dioses (incluido el jugo de naranja) cuando mi mouse portátil decidió jugarme la bromita y gastar la batería. ¿Batería o comida? Que díficil elección...

Pero bueno, necesito la batería para trabajar, tonces me compro dos baterías (solo venían en par). No cuento el dinero porque quiero soñar que tengo todavía esos 600 colones que me hacían millonario. Llego a la panadería, pido mi comida y pago; me quedan sobrando 90 colones que usaría luego en dos confites para el azúcar. Llego a mi casa, con una sonrisa después de todo. Ese es lo bueno del hambre... convierte cualquier mierda en la cena navideña que Osquitar (el presidente de los ticos. A mí no me presenta ese maldito) fijo se va a pegar con el TLC fraudulento a su lado. ¡Mmmm! ¡Me podrán decir mentiroso, pero este pan con mantequilla esta divino! Jaja. Porque como diría Gaby, el pan con mantequilla es el elixir de la eterna juventud... (¿dijo eso o lo invento yo ahora? ¿importa?)

Maldita sea... ¡He vuelto!

Sí, he vuelto. Después de no sé cuantos meses sin escribir nada, Simón vuelve a intentar mantenerse vivo en este mundo cibernético que nos exigue constancia.

¿Qué ha pasado? De todo. Ahora, con internet en mi casita luego de pasarme tres veces de lugar puedo aventurarme a perder mi tiempo haciéndole saber a alguien/nadie sobre mi vida. Una pequeña nota al respecto: Después de vivir con una familia, un amigo y una pensión he llegado a la determinación de que para ser feliz necesito estar solo, sino muy bien acompañado (o sea, con sexo, conversaciones, y relación de pareja incluida).

¡Ah! Esa es otra. Ahora amo como nunca a una mariposita divina, una sirenita galáctica creadora del caos, la ternura y los opuestos (Coincidentia Oppositorum para vos Gaby, jeje). ¿Donde? ¿Cómo? ¿Por qué? Mucha pereza responder eso ahora...

La U ahí vamos, odiando/amando un latín que me encanta pero que me desanima a la vez por la maldita de mi profesora; tal vez el hecho de que no pueda hablar mierda en latín TODAVÍA, influya en que tal vez pero solo tal vez me vaya mediocremente con un 8 como promedio.

En creaciones literarias, unos cuantos cuentos más a mi haber, y planes para la publicación de un libro junto con Gaby, mi editora/novia/mejor amiga/cómplice/amante y demases... Uds entienden, es complejo el asunto..

Bueno, ¡los dejo! Me he rehusado a hacer 100 correítos de mi trabajo por vagancia y tengo dispuesto levantarme a las 3 de la mañana para terminarlos... Maldita presentación de Historia Antigua que me quedo demasiado bien, y demasiado cansada...

Ciao!!

P.S: La palmamos mi mariposita, pero lo logramos; el primer intercambio de trabajos de los dos (¡Aplausos!). Claro, el día siguiente fue el masoquismo entero, del sol y las clases. Para los no entendidos, foto mía y de Gaby con cara de sueño por la palmada... Hora de ida de dormir promedial: 3 y media a.m... Zzzzz... Chewie, ¡grande con la foto! ¿Querés ser mi fotógrafa cuando sea periodista?

miércoles, febrero 07, 2007

Otra quincena de distancia

Como que de alguna forma u otra, ya esto de escribir cada quince o cada mes se me hace costumbre... Es extraño, porque aunque me encanta escribir, poemas, cuentos, tributos, confesiones y demases, mi voluntad flaquea cuando es sobre escribir en este Blog; debe ser algo en la sangre.

Pero el hecho de que no quiera escribir no significa que renuncie ya a la tarea que me propuse hace algunos meses, de contar sobre mi vida, sobre mis rollos, sobre mis comidas de mierda y amores; aparentemente tengo una facilidad para experimentar todos estos hechos en cada segundo, y en cada gota de sudor de mi cuerpo.

Ahora... ¿Como empezar?... Rollos románticos... Me enamoro de una mujer exquisita con novio, por supuesto, de la cual pude ver en algunos puntos del camino de la conquista, señales de que el amor crecía también en su corazón; lamentablemente, aunque la vida me lo grito varias veces, hube de rendirme al final por el dolor que en mi corazón nacía poco a poco; lo nefasto es que con ella creí olvidar este viejo amor que me carcome, y lo hacía, cuando estaba feliz por alguna palabra que mi mente febril encontraba un doble sentido. Ahora, cuando estaba deprimido por todas estas semanas sin verla, o por su rechazo con silencios, no olvidaba el antiguo amor... No, no, se me juntaban ambos, haciéndome llorar, golpear, y morir como ese Cristo insensato. Por eso, hace poco, termine abandonando la lucha, esperando, esperando... Esperando esa pareja ideal que ya viene.

Por el otro lado, aunque sigo desempleado, ya varios trabajos se vislumbran en el horizonte; una oficina de diseño en donde rajaré de mi ignorancia, o la editorial que hace tanto sueño... Y la obra de teatro que con tanto esmero escribí; creo que nadie sabe por aquí lo de la obra, así que hablemos más de eso.

!Mi Primera obra de teatro!!! Sobre ambientalismo y para niños, o sea, no el ámbito surrealista que me hubiera gustado explotar, pero aún y todo, hermosa y panteísta de forma sutil y desconocida... MUAJAJAJA!! Pronto mis niños serán libres y fuertes como dioses; el sueño de todo despierto.

Y eso sería por ahora; enamorado de esta mujer sublime que me terminará haciendo huir como ya pasó una vez anterior, para huir de su perfume, de sus palabras, de sus amores y felicidades que tanto se alejan de mí; disfrutando con esta familia que adoro, botando paredes y puertas, pintando y haciendo fluir la energía; atrayendo mis sueños ideales, pues siguiendo el Gran Secreto, Ya estoy muy agradecido por mi pareja ideal, por mi trabajo ideal, por mi cuento ideal, por mi escucha ideal, por mi vida ideal... Jejejeje...

Así, que por el momento, y talvez hasta dentro de un mes o menos... XIAOP!!!!

viernes, enero 12, 2007

Y luego de una quincena de silencio...

Gracioso pensar que llevó exactamente 12 días desde que no escribo nada en este diario que obviamente, deja de ser diario para ser algo como quincena; es ahora la quincena de un Dios. En todo caso, sigo todavía sin encontrar un trabajo que me libre de esa pequeña preocupación económica de pagar un apartamento y demases artículos de estudio una vez empieza en mi querida universidad, por lo cual pasó metido aquí, en la casa de mi mamá/amiga, comiendo a mis anchas como un sacerdote medieval, gratis y lleno hasta los poros de vagancia; de hecho, paso mandando resúmenes de mi vida a trabajos que veo en el periódico, ayudando en lo que pueda, moviéndome para evitar que se atrofien los músculos, pero para un joven que está acostumbrado a estar activo y trabajando, aún estas pequeñas actividades no constituyen más que una diversión, una diversión que deseo ya terminé.

En todo caso, aquel fin de año fue maravilloso, lleno de un poco de todo; comidas sabrosas como aquellas de navidad, ingredientes, el chef principal en la carne de nuestro querido Tío; doce uvas, luces en el ambiente, abrazos de amor entre amigos que son familia; un brindis de mi parte en lo que lo dije todo, hasta la admisión de mi desmedido amor a su dueña, brindis en honor al Amor, que es lo más grande; bailes, música, diversión, risas y mucho mucho más. La noche termino con una luna llena que nadie observaba, pero que nosotros, esta maravillosa familia de poetas, nos detuvimos y con una reverencia, le dimos gracias por su hermosura; era ya 1 de Enero de un nuevo año.

Luego, lo que ha seguido en esta quincena a sido mucho y nada realmente. Por un lado esta búsqueda de trabajo y nuevas fuentes económicas que se vuelve poco a poco en desesperada, por el otro un poema tras otro originados en infinidad de rollos que el amor provoca en mi alma de artista. Casi todo este tiempo he estado aquí, cerca de la mujer que amo, enamorándome o tratando de, de otras mujeres, otras sonrisas, otras palabras afectuosas; aquellas a las que les doy mi intéres son los ideales e imposibles: Casadas, con novio, locas, malditas... Etc... Todo una montaña rusa de emociones.

Pero lo he disfrutado, echado el cuento, sonriendo, dando elogios y pensando en poemas; mientras más poemas escribo, menos me puedo enfocar en mis cuentos, que están ahora en una pausa indefinida. Estado con mi familia, con mi tío al que debo de admitir que sigo viéndole con celos en algunas ocasiones, encontrando por fin mi hermanita mejor amiga en la figura de Percantilla... Si lo vemos así, sin trabajo y todo, ha sido un Enero altamente productivo, jejeje.

domingo, diciembre 31, 2006

Reflexiones de un año que termina

Escribo añejo y sin camisa viendo como dos de mis mejores amigos, mi hermano y su novia por así decirlo, duermen en mi cama arrullados por el viento que entra por las celosías. Hace poco reían y ahora solo pueden cerrar sus ojos, conservando una mirada invisible en el otro, moviendo algunos dedos del pie con cuidado, como si temieran despertar a los demás. Y ya que estamos ubicados en mi locación de escritor personal, prosigamos con el relato.

Ayer me di el lujo de levantarme tarde, como tantos días ya en estas vacaciones indefinidas que se siguen prolongando para mi pesar; me doy cuenta que el dinero con el que cuento es precisamente el que no debería gastar. Me permito llorar en silencio por esto, sin que nadie lo sepa u observe, precisamente para ahorrar problemas y lamentos a mi favor; de todas formas, no duran mucho estos accesos de desesperación. Pero hablaba de ayer… Me quedé leyendo en la cama desarreglada con el sol filtrándose por mis cortinas blancas, luego de haber desayunado lo poco que quedaba de galletas y queso, sin más refresco que un agua con sabor raro. Tenía que ir al centro de la maldita ciudad de hombres josefinos, a riesgo de mis pulmones, dinero, felicidad y sanidad y todo para unos trámites burocráticos, como generalmente son todos, para solicitar un dinero mío; de paso, planeaba visitar a mi padre cercano que llevaba ratos sin ver, para desearle un próspero año nuevo y todas esas cursilerías que se dedican en estas épocas. Pero ya cuando me metí en la ducha, ¡Terrible Sorpresa!... ¡Acaban de cortar el agua! Y por eso, añejo, molesto, con ropa limpia pero piel sucia y más aún, con un pelo que decía que tanta agua le faltaba, terminé cogiendo un bus para San José, luego de hablar con mi padre y solicitar su ducha; leía para que no se notarán mis lagañas, y así, todo el viaje; la ciudad sucia de cuerpo y alma me recibía.

Hubo abrazos breves y algunas noticias de última hora con respecto a mi hermana, pues parece que había nuevos motivos para mi angustiado padre para estar triste. Respondí como pude sus preguntas y charle hasta el límite de la cortesía, escapando de su depresión con la excusa de mi baño, que era realmente algo primordial considerando mi creciente mal olor. Caí como preso rodeado de libertad bajo el influjo del agua calientísima y hubo breves instantes en que consideré quedarme simplemente ahí y así; lamentablemente, mi sentido de prioridades se ha agudizado y con prisa salí del baño para seguir las respectivas vueltas. Evidentemente, pasó todavía mucho ese día.

Empezamos buscando unas sandalias que yo deseaba para reponer las rotas que adornan el último peldaño de mis gradas, terminando luego en una comida en el restaurante vegetariano por excelencia en Chepe; en el ínterin, hubo conversaciones sobre mi madre, hubo búsquedas, observaciones, amores, reflexiones y otras cosas que carecen de importancia para aquel que sea ajeno al asunto. Lo que si vale la pena hacer notar es que cuando lo deje para ir a la divina Caja, diosa rencorosa y exigente, pude asegurar que un rostro triste suplantaba rápidamente cada gesto alegre y que si una sonrisa salía de tal cueva depresiva, era solo un reflejo de esa misma sombra que pesaba sobre su alma; entiendo porque esta así, y como pude, traté de aliviar ese peso, pero en estos momentos y lamentablemente, solo él con su forma de percibir las cosas y actuar puede ayudarse a sí mismo.

Llegando a la institución esquinera y negra a donde iban dirigidas mis pesquisas, me enojé ante la ínfima cantidad de dinero que recibiría después de todo; no era ni siquiera la mitad de lo que esperaba obtener. Pero lo preferí ignorar por el momento y cogí un bus para encaminarme otra vez a mi relativamente limpia y hermosa ciudad, pues quería hacer algo nuevo hoy. El viaje no duro mucho y cuando menos me di cuenta, estaba de pie en la parada habitual, hablando solo en voz alta, como usualmente me pasa, ante la extrañeza de hombres y mujeres, con excepción de los niños y los locos. Si seguía sin haber agua, nada hacía yendo a mi casa, por lo que decidí concretar por fin una idea que tenía desde hace bastante tiempo e irme al parque por el que siempre paso, a leer, a escribir, a sentirme uno con el césped, talvez buscando esa paz encontrada y amada en Rancho Margot. Pasé algún tiempo ahí, observando a los niños jugar y al sol detrás de un árbol, y tan extasiado estaba por su belleza, que terminé componiendo un poema, una magnífica oda a mi parque. Pero en medio de la composición del segundo que me prometía escribir, una de mis mejores amigas, Percantilla, me notificó sobre la fiesta en la noche en honor a su madre/amiga, ofreciendo su compañía ya que se encontraba cerca; recogí mis cuadernos y esperé pacientemente su visita, seguro a la vez de que se perdería. Pero al poco tiempo, y luego de hablar con el propietario de los apartamentos, urgiéndole sobre el asunto del agua, terminé caminando al otro parque de Moravia, el central, para encontrarme con la misma pareja que duerme ahora delante de mí; tenían un regalo para la cumpleañera y un plan… Un plan sublime.

La víctima cumpleañera, Vale, nada sabía sobre la celebración y según informes de espías apostados en su familia (su madre y hermana), estaba bastante deprimida. Luego de que los miembros del escuadrón de aviso, o sea, nosotros tres, estábamos listos y reunidos, entramos furtivamente a su casa y a la primera visión del objetivo viviente, cantamos una canción de “Feliz Cumpleaños” que se terminó viendo arruinada por los gritos de emoción de la antes deprimida… Nos presentamos, y pude notar que las pocas fotos que había visto le hacían y no le hacían honores… Al principio la noté simplemente bonita, aún cuando poco a poco esa concepción terminaría cambiando; con anteojos, medio achinada, pelo simplemente magnífico, más alta que Percantilla, y con una sonrisa de oreja a oreja. El caso es que luego de que su querida madre, con la cual curiosamente me terminé llevando bien casi al instante, nos dejará en el lugar de la fiesta, siguieron tantas cosas que solo mencionarlas es bastante; picheles de cerveza, como tres o cuatro cigarros fumados de mi parte, aún cuando se supone que no fumo, dos cantadas de Karaoke (Born to be Wild y Hotel California) con un nuevo amigo que se sumo a la pelota, haciendo a los Tres Mosqueteros, risas, bailes, fotos, sacadas de lengua, chistes, más abrazos, más fotos, una mujer que se apreta con dos amigos uno después de otro en una esquina, sus amigas indignadas, hombres curiosos que no saben que pasa; en fin, toda una orgía de sensaciones. Y más aún, porque creo que mi corazón ha encontrado a alguien de quien volver a enamorarse.

Si tuviera que encontrar el punto exacto en donde la feliz cumpleañera dejó de ser una cara bonita para ser un alma que hacía latir mi corazón, no sabría precisarlo; si de algo sirve, sé con certeza de que fue un cambio bastante rápido. El caso es que desde ese punto, siempre andaba buscando con la mirada sus ojos, o por lo menos su vivaz sonrisa, tanto bailando como conversando con sus amigos; yo, medio sordo como soy, y atento en esos momentos a otros cantos y vacilones, no podía hacerme presente para ella. Por esta razón fue talvez que en el segundo karaoke, y habiendo programado con los demás cantores decir un feliz cumpleaños a la mujer maravillosa que sentada reía, terminé mencionando lo preciosa que era, llevado más por una maravillosa intuición, que por una charlatanería desmedida. Y finalizando la noche, la miraba de reojo mientras hablaba con un amigo, para no hacer notar mi mirada posiblemente impertinente de forma tan obvia; si necesitan más pruebas, solo con decir de que de alguna forma me entristecía al oírla mencionar de una pasada en que solo vendría una vez al mes y de cómo sigue enamorada de algún tipo, talvez de la misma forma que yo con la mujer casi siempre citada en estas letras, protagonista de mi último dolor e injuria de mi parte; talvez estemos en el mismo entrabe y necesitamos de uno y del otro para salir adelante; talvez al final, no pasé nada. Aunque tengo sus múltiples números de teléfonos, tengo todavía que solucionar ciertos asuntos pendientes por los cuales una salida en este momento podría solo acentuar mi depresión económica… Aunque pensándolo bien, podría utilizar la amistad de su madre y ganarme una invitada a tomar café, todo y mientras yo llevé el pan, como la misma me hizo prometer… Esperemos que terminé este año y ahí veremos… Dejemos que finalice para volver a empezar…

P.S: Ya estos dos cabrones se levantaron, jejeje.

31 de Diciembre 10.23.am
¡Oh Dios Mío! Es este el último día del último fin de semana de la última semana de este año… Una ocasión, por supuesto, para celebrar. Pero antes de comentar algunas cosillas de este año, digamos que paso ayer, justo cuando esos cabrones se levantaron; un día de alegría termino siendo ayer.

Después de que nos bañáramos y de que Percantilla se fuera regañada a su casa, mi mejor amigo y yo salimos con prisa de mi hogar, pues el carro de mi mejor amiga/mamá ya esperaba afuera para llevarnos al cine a todos juntos; los únicos de la familia que no participarían serían los menores. Vacilamos, cantamos, recogimos a mi amiga/hermana mayor con la que las risas se intensificaron, luchamos contra el tráfico y un parqueo complicado y mi madre pude susurrarme que tendría que hablar conmigo más tarde en privado en referencia a mi Tío David; pude haberme permitido preocuparme sino fuera porque le pregunte expresamente si debía hacerlo, a lo que recibí un rotundo no. Y al final de todo, llegamos a la película, un poco tarde, y nos sentamos con palomitas y nachos y refrescos que aparecieron por arte de magia, talvez haciéndole honor a la película. Por un tiempo que no sé medir, El Ilusionista acaparo nuestra atención.

¡Película soberbia! ¡Música majestuosa! ¡Trama enloquecedora y nueva y original! Obviamente, no planeo contar más que la historia es de un mago, un ilusionista que si bien algunos de sus trucos pueden ser obras de artilugios mecánicos y demases, hay otros que trascienden la simple maquinación de un ilusionista cualquiera, alterando la esencia misma de esta “ilusión” en donde vivimos, no muy diferente al Neo que al llegar a la casa veríamos en Matrix. Salí de la sala callado y así hube de permanecer por sus buenos minutos, sorprendido, estupefacto, muy pensando en todo para poder articular palabra… Pero eso habría de cambiar. Empezamos a dar vueltas por ahí buscando el regalo perfecto para el Tío David o Babis como pude ver luego, pasando primero por un auto mercado. En él, mi buena amiga Percantilla, luego de bailar juntos por todo el lugar, constante que definió por mucho tiempo nuestras andadas antes de que llegará su novio, me termino aconsejando que a pesar de que se iría esa mujer que tanto me impresionó ayer, nada perdería mandando un simple mensaje, con un hola sin decir quien era, incitando ese lado curioso y magnífico de las mujeres. Y bien lo hice, una alegría a la mil sorprendió mi cuerpo y alma, haciéndome bailar, hablar, cantar y sonreír de una forma que hasta para mí, es poco habitual. Puede ser por el hecho de entender que estaba poniendo mi amor en alguien que me pudiera corresponder, o porque por primera vez podía ver a esa mujer que todavía amo, pues no piensen todavía lo contrario, pero con una sonrisa, un abrazo y una caricia tierna; talvez seguiré sin saber, pero realmente no me importa. El caso es que me conozco y siendo fiel a mi creencia, la alegría me drenó y canso como pocos ejercicios logran, relegando el desborde de amor a mis labios y ojos solamente, dejando mi cuerpo descansar. Así llegamos por fin a mi hogar, al hogar de todos, en el que pude por fin saber que era tanta cuestión que debía ser hablada en privado; pudo ser un golpe, pudo ser motivo de lágrimas, sin ser ninguno de los dos.

Antes que todo, pude por fin leer el correo que originalmente mi Tío había mandado a la familia, correo que casi logra arrancar la misma lágrima que cayó cuando el autor escribía. De una vez digo, el contenido de las cartas que leí no será explicado, por un lado para mantener la magia, por el otro porque es imposible definirlas, y por último, porque curiosamente, nadie más que nosotros debería saber que se dijo. Leí otras misivas más de cariño entre hermanos, de palabras raras, de recomendaciones, de locuras, hasta que por fin el tiempo para explicarme que pasaba llegó. Simplemente, una carta y una observación dirigida con pasión habían producido sospecha con respecto a una posible relación entre mi tío y la mujer que aún amo; una relación que iba más allá de lo normal. Y como tal, se escribieron nuevas cartas pidiendo explicaciones, cartas que no dudo fueron severas en algunos momentos. El caso es que por fin se dejaron de lado las cartas y hubo una llamada… De mi Tío… El comprendía la edad que tenía la mujer que todavía amo y todo, pero aún así, si el tuviera la edad de ella, no haría nada por una buena razón; porque yo la amaba un pichazo y el sabía que si tenía algo con ella, me haría sufrir, por él y por ella. ¡Una muestra de lealtad más Señores! Pregunté si ella sufriría por ese amor que tenía con él, pero se me aseguró que no, por lo que pude seguir mi vida tranquilo; haya pasado lo que haya pasado, eso no quita que me siga preocupando como un anónimo enamorado. Pero hubo un momento en que se hubo de decir basta, pues me esperaban nuevas cartas; la carta de contestación a la que yo con tanto amor hube de escribir antes.

Era de amor como fue la mía; era de sinceridad infinita desbordando en sus palabras como la mía; era de simple reconocimiento de almas como la mía cito en algún momento. Lloró cuando la leyó, al igual que por poco yo lloré al leer la suya… Lo que se dijo es para mí y para él, pero si puedo asegurar que la carta solo acentuó de forma a la mil el amor que le tengo a ese querido hombre, al punto de que ya llegamos, yo y la familia, al punto de enamorarnos de Él… Entregando nuestros corazones y el suyo en una fiesta en honor a la energía del universo, o sea, el AMOR. Ahora solo puedo esperar verlo más tarde, en la celebración de Fin de Año y aún antes… Solo puedo esperar para abrazarlo.

Y ahora, ya que terminamos de contar sobre los acontecimientos de ayer, hagamos reflexiones sobre este fin de año. Un año que empezó de la misma forma que este hará, con mi familia en el parque viendo los fuegos artificiales, aún cuando en ese momento mi mejor amigo y hermano se encontraba ausente por una molestia contra mí; al final siempre se arrepintió por haberlo hecho. Fue después cuando me pasé de ese hogar que siempre querré, no por sus ladrillos y cementos, sino por sus habitantes, y todo por un rechazo de una carta de amor que había escrito a esa mujer que sigo amando; una carta que inspiro uno de mis cuentos y muchos de mis poemas. Ahí empezó una etapa de mi vida que solo agradezco haber terminado; una vida de drogas, alcohol, salidas constantes, trabajo que odiaba, de juegos hasta altas horas de la noche, de amigos hipócritas, de amigos peligrosos. Y pudo haberse prolongado, si no hubiera sido por la bendita meningitis; mi experiencia trascendental por excelencia.

Dos días técnicamente muerto, unos diez conectado a una máquina, un mes internado en el hospital; simples números que no logran hacer comprender el sufrimiento, la desesperación, los problemas, el dolor, las culpas, las lágrimas, como tampoco los agradecimientos, las sonrisas, los chistes, las esperanzas y demases. Salí de ahí medio sordo y débil como la gran puta que nos parió a todos (al universo, siendo la puta el cambio), pero salía feliz… Sí, feliz y contento porque amaba y era amado de vuelta.

Como todos saben, o creo que saben, fue en el hospital que la mujer que amo se me declaró, logrando que mucho tiempo después, en un parque de San José donde el sol refulgía, nosotros cobijados en la sombra de un magnífico árbol, nos hiciéramos novios. Fueron cinco meses de alegrías, de descubrimientos, de culpas muchas veces y responsabilidades, de castigos, de charlas, de ojos cabizbajos, de ignoradas, de perdones, de conocimiento y miles de cosas más; cinco meses que habrían de terminar abruptamente cuando se me vio no un novio, sino un hermano o por lo menos, amigo. Ese sufrimiento, si han de saber, todavía repercute en mi corazón.

Pero seguí adelante, sin conseguir pareja pero luchando poco a poco… Luchando para cumplir mis sueños, como la entrada tan deseada a mi universidad preferida o participar en mi primer concurso de cuentos, del cual todavía esperó resultados. Hubo reuniones de diversos grupos, uno en pro a la naturaleza y el otro pro literatura, citas con amigas que no fueron más que eso, problemas en mi trabajo, enamoramientos con una casada y una mujer con novio. Tuve también un re-encuento con mi padre lejano, por medio de cartas, por las cuales seguimos en contacto y un re-encuentro con mi progenitora, pues considero que el nombre de madre ya está utilizado y no para ella, con la que luego de una o dos reuniones satisfactorias, se termino volviendo rara con oscuros presentimientos de mi parte cuando la oía hablar, hecho que termino provocando para que yo me echará para atrás; no quería que me volvieran a herir.

Fue un año en que abandoné a los amigos hipócritas y las salidas sin más sentido que tomar y emborracharse; un año en que, talvez por mi muerte y resurrección o por otros factores, estoy seguro que maduré un pichazo, provocando que no viera en tales acciones más que estupideces juveniles sin sentido. Un año en que escribí con una maestría excelsa, con la que recientemente empecé con poemas nuevamente, basados en talvez… No, de fijo… Mujer que todavía amo… jeje.

Un año en que ya llegando a su culminación, conocí a uno de los miembros mas amados de mi familia, luego de protagonizar con él un episodio un tanto doloroso con la mujer que amo… Un año en que aprendí o recordé montones, sobre el amor, sobre la vida, sobre los sueños, sobre los deseos, sobre el querer, sobre el noviazgo, sobre la familia, sobre la lealtad, sobre la hermandad, sobre la confianza, sobre la muerte, sobre la hipocresía, sobre ser abandonado, sobre ser recogido de la carretera abandonada con amor cuando uno es mierda… Un año en fin de tantas cosas que escribirlas todas sería una tarea épica… Un año que nunca olvidaré y de eso estoy seguro… Un año sumamente maravilloso.

viernes, diciembre 29, 2006

En la Soledad desacostumbrada

Es curioso para mí ahora lo fácil que me adapto a diferentes circunstancias, y más aún, acostumbrándome muchas veces al punto que las llego a necesitar. Anteayer tenía todos los planes para quedarme en este apartamento, que aunque estoy cada vez menos, suda más vida que antes por las constantes visitas de mis amigos, pero algo surgió; la soledad atacó con sus legiones de ansiedad, desesperación, locura, encierro y hambre de amigos. Resistí su terrible asedio por unos cuantos segundos y presenté mi rendición; llamé al instante a mi familia para ver si podría ir. Aunque las mujeres estaban a punto de irse, mi mejor amigo/hermano se quedaba, y sin hablar con él primero, partí a mi hogar; quien sonreía más, si yo o la soledad, no sabré decir.

Llegué justo en el momento para ver partir a mi madre/amiga y mis dos hermanas/amigas; solo hubo tiempo de hablarme de una carta. Parece que el querido tío David había mandado una carta para la familia, que provoco palabras más conocidas por el alma que por el léxico humano; lamentablemente, estando ellas a punto de partir, la lectura quedo postergada hasta ayer. Mientras todavía se escuchaban los ecos del poderosos carro nuevo en las calles del vecindario, yo saludaba con abrazo a los demás integrantes de la noche de fiesta privada que habríamos de tener; dos personas que a fuerza de experiencias vividas, se han ganado mi confianza. Comimos, bebimos, recibimos a Percantilla y las perdidas inherentes con su novio en el cuarto principal, y al finalizar la noche, nos “frikeamos” a puntos extremos por un televisor gigante y zombis malditos; por dicha, para propósitos de sueño, no fue esto lo último que vi, sino unos carros dulcemente arreglados.

Pero antes de terminar, tengo que describir unos de los episodios más importantes; escribí una carta al Tío David. Una carta de agradecimiento, que además buscaba explicar como me siento con respecto a él, el porque lo veo a veces como un hijo que debo proteger, hecho curioso que solo me ocurre con mi madre/amiga; una carta en fin para abrir mi pecho y volcar todos su contenido en una pantalla de Mac. No sé si lo escribí en el momento esperando alguna respuesta, pero ahora que la emoción del momento ha pasado, reviso todos los días el correo esperando ver entre todos uno con su nombre, para dejar que mi corazón corra a mil mientras se abre. ¿Quién puede esperar saber cual es su respuesta?

Por el otro lado, sigo la lectura de la hermosa Dama de las flores de Camelias, ese relato amoroso con final trágico pero desarrollo enternecedor que puede en algunos momentos llamar a las lágrimas a su lado; un amor sublime con protagonistas de índoles curiosas, pero de esos que pocas veces se encuentran. Y por el otro lado, unas cumbres altamente borrascosas llenan mi imaginación, con un amor juvenil que se vuelve maduro de golpe, terminando por ser la mujer una soberbia y maldita, y el hombre un desgraciado y más maldito aún; una pareja perfecta sino fuera por el status de casada de ella. Creo prever que tal condición no durará tanto como se esperaría, pero decir más con las pocas páginas leídas sería simplemente una idiotez. Por eso, os dejo hasta nuevo aviso con respecto al tópico de libros.

Y para finalizar, déjenme hacer notar como mi espíritu se ha visto en la elección de concretar una amistad y mucho más con una persona con reputación de hacer mierda a las personas; lo pensé por mucho tiempo, teniendo de lado mi amigo haciéndome notar como se podría aprovechar la hermosura, la agilidad y habilidades harto grandiosas sin meter los sentimientos. Pero al final, ayer, terminé rehusando el número de la persona, conociéndome lo suficiente para saber que paso enamorado 24/7 365 días al año, y que tal mujer posee todo para que yo caiga en las malditas redes; sencillamente, dije basta a que por amor me hagan como un pedacito de mierda en el camino. De todas formas, el simple hecho de coger por coger nunca apareció muy intrigante y necesario para mi alma, que se place en el acto de coqueterías y amores, de romances y poemas; si, talvez sea un poco raro considerando mi generación, ¿pero desde cuando los genios nos parecemos a los demás de nuestras generaciones? Ah, y eso, modestia aparte. Jejeje.

miércoles, diciembre 27, 2006

Una Navidad en donde se aprende por la familia

Parece que ya escribir todos los días ha dejado de ser una constante en este diario que deja de hacerle honor a su nombre; cada vez estoy menos en mi casa o tengo la disposición real de escribir. Pero si por un lado ya no describo ni cuento de forma regular lo que me pasa, eso no quita el hecho de que amo la sinceridad y narrar mi vida sea como sea. Por esto, hoy habremos de narrar los acontecimientos de esta “navidad”, en donde cuatro charlas coronaron lo que prometía ser un dulce sufrimiento; la división ahora será: En medio de la fiesta, Charlas con David, Charlas con Richy y luego del final.

En Medio de la Fiesta
El despertar luego de una noche compartida con otras dos almas en mi cama se mostró diferente pero incómodo; tanto mi espalda como mi cuerpo acostumbrado a dar vueltas reclamaban la noche, Luego de vacilar, jugar, bromear, sacar lenguas y dirigir ojos molestos pero juguetones, partí con la esperanza de conseguir desayuno, pues una charla que no me incumbía se veía hervir en el ambiente; además, yo tenía mi propia discusión en espera. Había por fin decidido ir a la cena navideña con mi familia, llegando al punto incluso de ir temprano para ayudar a limpiar y demases, aún si tuviera que soportar la presencia de aquella amiga, y novia que ya no era ninguna de las dos. Comimos y ya bañados todos, caminamos hacia el centro de mi hermosa ciudad para dejar nuestra integrante estelar a sus propios designios; no pude evitar notar que algo pesaba en el corazón de Percantilla. Pero había compras de amigo secreto que realizar para mi mamá/amiga, por lo que pasamos con rapidez a comprar una velas e inciensos, para luego pagar para que fueran empacados usando mi pereza e inhabilidad para tales actividades como excusas, y finalmente, cogiendo con un despliegue de vagancia un taxi para que nos llevará por fin al hogar, a mi mejor amigo/hermano y a mi. Y llegamos, con cara de cansancio ambos, pero esperando que esa noche fuera grandiosa; no fuimos decepcionados.

Pasamos limpiando toda la tarde, entre un cigarro recorriendo la limpieza o muestras de desprecio ante tanto caos. El caso es que por fin, en algún quiebre entre el tiempo y el espacio, terminamos la limpieza del hogar que tanto quiero, pudiendo apreciar un nuevo acomodo de muebles, ese tele gigantesco sentado en la habitación principal o esa cocina nueva y soberbia mirando con desdén el resto de sus compañeros. Dormimos entonces, como dioses que han terminado su creación, esperando simplemente ya los invitados que pronto llegarían. Cabe hacer notar que como buenos ticos, nadie llegó temprano, teniendo ambos jóvenes tiempo suficiente para bañarse y arreglarse, deleitándose ante el buen trabajo realizado. Y así estábamos en aquel momento en que mi mamá/amiga llegó con su caballo magnificente, con tres ocupantes nuevos: La mujer que tanto hice sufrir, el hombre que tanto me hizo sufrir en algún momento, y un hermoso perro que coronaba la unión entre los dos; digamos de una vez que la primera mencionada, mi ex amiga, ni siquiera se digno a saludarme, empezando con broche de oro una noche que en algún momento temió por tornarse infernal.

Mi depresión de días pasados se reavivo con ese simple hecho; aquella mujer que tan amistosa se había mostrado en nuestro encuentro pasado solo tenía ojos para los demás menos para mí y más aún al mismo hombre de aquel fin de semana. Todos me decían que mejorará mi ánimo, que disfrutará, que fuera feliz… Y realmente lo fui. Aún cuando hubo uno momento en que mi mamá/amiga me tuvo que decir que no era lógico sentir celos por las constantes muestras de cariño entre ese hombre que se mostraba cada vez más grande y sabio y una joven que bien podría ser su hija, como me hizo notar mi amiga , y que esas miradas de negrura en medio de tanta luz estaban de sobradas, igual me di el lujo de bailar, abrazar, llorar, reír, cantar, celebrar, jugar, bromear, charlar, pensar, comer y procurar en cada segundo dejar de lado ese lado pesimista que aunque todavía latente, se empezaba a empequeñecer. Con tal espíritu puedo afirmar que ha sido la mejor navidad que mi alma ha tenido el placer de disfrutar.

Ya los regalos habían sido dados, provocando lágrimas a la persona que yo le regalaba, a una de las mejores maestras y alumnas, y causando una terrible admiración a la persona que me regalo a mí, un hombre grande, amoroso, intuitivo y hermoso, regalo que dicho sea de paso, tendrá el privilegio de ser leído solo y con cuidado, pues la alquimia y símbolos se merecen ser estudiados. Ya había pasado también el discurso de ese miembro nuevo y magnífico de la familia, en que todo resentimiento que pude haber sentido por él se disolvía; ya todos los que tomamos también habíamos consumido una buena cantidad de licor, hecho que es importante hacer notar. Recuerdo que en medio de todo, él se separo del grupo para atender a su joven y perruno hijo, como frecuentemente terminaba haciendo, y yo, en virtud de una intuición grande, lo seguí, sentándome a su lado sin decir palabra alguna; realmente, era innecesario decir algo, pues ambos sabíamos que habría de pasar. Pasemos entonces a la sección de Charlas con David.

Charlas con David
Creo reconocer en David uno de los infinitos futuros posible para mí: Viajero, libre, inteligente, curioso, original, artista, enamorado de la vida y el todo, grande e intuitivo. Apenas me hube sentado con él me pregunto que pasaba entre él, yo y la mujer que amo todavía. Se lo explique todo, dominado no sé todavía si más por el licor consumido o por la confianza que terminaría entregándole al final: Mis impresiones del fin de semana aquel en Arenal, mis impresiones en ese momento, el hecho de que todavía me daba el lujo insensato de amarla. Me dijo dos cosas… Una era que ella no me daba el cien por cien y que talvez no me lo llegaría a dar nunca y que tenía que darme cuenta de eso… Lo otro fue que ese sufrimiento, esa melancolía era lo que me motivaría a escribir cosas grandes, poemas maravillosos como aquellos que por X o Y razón deje de escribir hace mucho, y que el hecho de verla amando o coqueteando con otro sería necesario si quería ser grande. Tuve que admitir su verdad, el hecho de que el buen poeta necesita sufrir para describir con palabras nuevas lo mismo de siempre, el hecho de que la poesía es como una batalla para ganar un amor que se muestra perdido desde un principio, una batalla eterna en la que a la larga, no hay perdedores ni ganadores, sino simplemente experiencia. Pero en todo, había una parte mía que se negaba a admitir que los únicos poemas buenos venían del dolor y sufrimiento, del rechazo y de los imposibles, parte que terminaría teniendo una conversación diferente esa misma noche, la cual será detallada en otro apartado. El caso es que esa noche, terminamos abrazándonos, yo diciendo gracias, y él simplemente aconsejándome que siguiera enamorado de esa mujer grande, por el simple hecho de que no me amaba ni quería cien por cien, y por el simple hecho de que los poetas solo somos felices con ese cien por cien; que la usará para escribir magníficos poemas. Curioso que realmente sea cierto lo que dijo: Los poetas queremos el amor que tanto escribimos, ese amor perfecto… Pero o lo encontramos y dura minutos, o solo logramos hallar imitaciones casi perfectas pero burdas del mismo… Esa búsqueda fracasada pero constante es lo que nos mantiene creando, pintando con palabras ese amor perfecto que esperamos todavía encontrar. Todos estos pensamientos hervían en mi mente, hasta el momento en que dormí cansado, solo para levantar con lo mismo en la cabeza.

Todos nos levantamos cansados, con ojeras, pero sonrientes; había sido una noche que quizás algunos no llegaríamos a olvidar. Lavé, me bañe, jugué, vagueé, di vueltas sin hacer realmente nada, hasta un momento en que todos partieron, dejándonos a ese amigo/tío y a mi nuevamente solos, momento propicio para continuar cualquier cabo suelto de la noche anterior. Sin yo decir nada, él termino abordando el tema, pidiendo perdón por cualquier cosa que habría dicho esa noche navideña, alegando que tenía su buena cantidad de alcohol en la sangre. No pude menos que reclamar lo equivocado que estaba al pedir perdón, pues lo que había dicho me parecía con toda la lógica del mundo, pidiendo yo mas bien gracias por su ayuda. Continuo diciendo como yo no merecía alguien que no me amará cien por cien, como poeta, como ser humano, y como yo; que el dolor y sufrimiento del que hablaba la noche anterior era ese melancólico pero grande, no ese que nos rebaja la autoestima; que si una mujer no nos daba ese cien por cien era simplemente por que no éramos su tipo, no porque tuviéramos algo malo; que si el ángel no me amaba era simplemente porque no era yo la persona indicada para ella, pues sino lo hubiera dado todo.

Le hablé de mi teoría de la receta del amor, con la cual concordó, añadiendo que la receta uno la recuerda, no a pedazos o etapas, sino por completo, cuando uno consigue esa persona ideal, esa mujer o hombre que me esfuerzo todos los días por materializar; esa alma que reuniera las tres partes del trípode de relaciones perfectas, si tal cosa existe: 1. La piel representando la unión sexual, intima y grandiosa, la conexión carnal. 2. El corazón o esa chispa que como bien diría mi tío, no se puede forzar porque se mata aún más, pues surge en el momento, pues es intuitiva y no racional… Esa chispa que yo todavía tengo cuando pienso en esa mujer hermosa que mueve mi corazón, chispa que ella ya no posee, pues sino seguiría todavía conmigo. En fin, la química, el sentimiento, el amor, el calor, la conexión de almas. 3. Y por último, la mente. Esa interacción de experiencias y opiniones de grandezas iguales, ese crecimiento conjunto de aprender y recordar cosas viejas y nuevas que solo se logra cuando ambos seres son suficientemente iguales para no matarse por sus creencias, y suficientemente diferentes para aprender cada uno algo nuevo del otro siempre, sin trabarse en esos silencios de reconocimiento que tanto poblaban los espacios con la misma mujer de la que hablo en este día; en fin, una conexión intelectual. Si no se tiene alguno de esos ingredientes bien dispuesto, la plataforma cae y el trípode se rompe; cuando eso pasa, la relación se debe dejar, siguiendo siempre esa búsqueda del amor perfecto. Aquí fue donde la conversación vario a la de ayer, pues la recomendación en ese momento fue seguir todavía con la ilusión del amor por esa mujer, pero que siguiera buscando… Cuando llegará a conocer esa persona que tuviera inherente mi receta del amor, le dedicaría mi corazón completo a ella, olvidando “ipso facto” a esta mujer que amo ahora, relegándola al plano de la mejor de mis amistades… También podría ocurrir que la sustitución ocurriera simplemente cuando conociera un amor más grande que el que tengo ahora, pues si todavía amo a esta mujer, es por que no he experimentado por el momento sentimiento igual; en todo caso, mientras llegué ese momento, puedo darme el lujo de seguir amándola. Siempre y cuando recordará que no debía bajarme esta querida autoestima, todo y cuando recordará que aunque él personalmente seguía sin saber de su persona con la receta del amor, la seguía buscando, viviendo, amando, sufriendo. Y así, concluyeron las charlas con ese tío que la última noche terminé diciéndole lo mucho que lo quería, lo mucho que confiaba en él y lo mucho que le agradecía todo; lo vi partir con un corazón encogido pero contento, esperando nuestro próximo encuentro para poder abrazarlo. No es todos los días que se gana una familia tan grandiosa.

Charlas con Richy
El tío al que por alguna razón, todavía no llegó a decirle como tal; un hombre sensible, parecido a mí en su versión madura que ha vivido, sufrido y recordado mucho. Tal es la persona que sin yo decir nada, miraba con ojo conocedor mi desgracia oculta o mis preocupaciones actuales. Varias veces me pregunto como estaba, curiosamente precisamente en los momentos en que más hecho mierda estaba; valga decir que siempre alegaba que estaba perfecto. Pero después de escucharlo durante la noche, de verlo compartir con mi otro nuevo tío, me vi obligado a hablar con él unas cuantas palabras antes de que partiera, y movido por semejante propósito, lo acompañe hasta su auto, todavía con las risas a nuestras espaldas; una luna silenciosa esperaba con ansiedad nuestras palabras.

La conversación empezó con una pregunta… Quería saber si la poesía buena era realmente solo fruto del sufrimiento o si como una parte mía creía, también podía nacer del amor y otros sentimientos. Cualquier sentimiento expresado con intensidad y sinceridad era inherentemente grande y los poemas que hablarán sobre ellos, serían igual de buenos que cualquiera del sufrimiento; lo que si era cierto es que en una cultura que adora al dolor, estos poemas tenían cierta predilección. Le terminé hablando, al igual que al primer tío, sobre mi historia particular de amor y de cómo todavía seguía amando a esa mujer; lo que a mí me dolía era cuestión de ego, pero de una forma sublime, dijo él. Quise saber más, pero el hombre alegó que era largo y que la cuestión tendría que ser dejada para otro día. Venía saliendo de una conversación que me había dejado pensando en lo irremediable de sufrir por el amor, pero al terminar de hablar con mi segundo tío, y más aún cuando me dormí, no dejaba de pensar en un simple y curioso hecho que no podía comprender… Una cuestión sublime de ego.

Como dormí y como desperté ya está descrito en otra parte de este escrito, pues aunque dicotomías de pensamientos y sentimientos arrasaban mi ser, todo fue exactamente igual. Pensamos en ir a una película en la tarde, idea a ser sustituida por ver una película en el confort del hogar; idea que fue del todo genial. Pues ya cuando la noche caía, aquel tío que me había dejado intrigado volví, oliendo a respuestas y preguntas nuevas. Hablamos de libros, de cambios, de experiencias, de profecías que vienen en grupos de nueve, de prácticas y revelaciones. Hablamos mucho, pero apenas tuve mi oportunidad, pregunté sobre aquel ego sublime utilizando como sombra a mis palabras algunas risas en el entorno… Y su respuesta no se hizo esperar. Con la excusa innecesaria de una canción, caminamos al parque vecino, para terminar de zanjar esa cuestión sublime que no podía yo entender; la luna menguada estaba ahí otra vez, intrigada como yo sobre lo que podríamos escuchar; afortunado yo más que ella por contar con ese calor humano de miradas y palabras.

Todos los seres humanos nos sentimos solos pues en tiempos primordiales, perdimos nuestra otra mitad; seamos hombres o mujeres, buscamos ese pedazo de alma perdido. La vida humana entonces gira en sus comienzos por recobrar esa mitad para empezar a caminar en pro de nuestro progreso, pues sin ella, aunque avanzamos, lo hacemos gateando. Por eso me dolía tanto la separación con esa mujer grande, porque mi alma estaba muchas veces segura de que era ella esa otra mitad, y más aún, porque se sabía nuevamente sola y en el punto cero de empezar a buscar otra vez. Todos los seres humanos, seguía diciendo mi querido tío, tenemos de igual grado esta noción de soledad, pues en esa igualdad es que un poema de amor o rechazo nos llega a todos, independientemente de rostros o sonrisas, pues es la noción general de ese pedazo perdido lo que nos duele; en momentos de máximo sufrimiento amoroso, tenemos que recordar que la pérdida que lloramos no es esa mujer que nos abandono, sino un concepto de soledad que tenemos desde el principio de los tiempos, mucho antes de este cuerpo o del otro. Lo único que cambia en todo esto es la intensidad con la que experimentamos la soledad y ese deseo de caminar con nuestros dos pies, intensidad que creo reconocer en un grado mayor al común en mucha de mi familia. Eso sí, esta noción de no estar completo, cosa que yo creía como totalmente errónea pues veía al ser humano ya un ser completo, es así, casi tanto como no lo es; somos dioses que no recordamos ser tales, que no sabemos que ya somos completos, y para ayudarnos a recobrar ese conocimiento, podemos elegir dos caminos: Podemos completarnos con ese otro pedazo de alma, como lo podemos hacer solos, a través del esfuerzo y trabajo, volviéndonos a nosotros mismos en hermafroditas cósmicas; es obvio que el último procedimiento es el más difícil, por lo que solo grandes avatares, sean mujeres u hombres lo han realmente logrado. Y si me ponen a escoger, y por lo menos por esta vida, escojo el amor y la relación como el medio de recuerdo.

Por eso era todo el rollo un asunto sublime de ego: Me siento solo y el recuerdo de ese amor que me llenaba me persigue constantemente, urgiéndome a conseguir esa pareja ideal. Y ya de regreso, una última pregunta se me ocurrió… ¿Será que hay varias otras mitades o solo una específicamente?... Tal pregunta no me respondida, pues según reglas no establecidas, solo se podía preguntar una vez por día. El caso es que se me aconsejo que solo viviendo podría averiguar la verdad de mi duda; de todas formas, él, con sus años de experiencias, con sus amores, con sus viajes, con sus recuerdos, sigue buscando contestar la misma pregunta. Cosa curiosa, pues yo creo que de verdad hay varias otras mitades para cada uno, pero quien sabe si esta concepción cambiará en los muchos o pocos años que me quedan; al final, es cuestión de seguir amando con intensidad.

Luego del Final
El último día que pasaba en el hogar de mi familia estaba solo; me había bañado, todos o se habían ido o estaban ocupados, dejándome con un cigarro y una botella de vino debajo de un sol calcinante. Me puse a pensar que cosa curiosa, mis dos tíos hablaron de uno de mis deseos primordiales: La Búsqueda de esa pareja ideal; más aún que ambos afirmaran estar todavía buscándola, con sufrimientos vividos en el pasado y talvez en el futuro y todo, pero la seguían buscando con fervor. Ahí, quemándome por los rayos de un sol de mediodía que empezaba a pegar con fuerzas, nos vi a los tres como almas en talvez similares etapas en donde trasciendo la simple definición de ingredientes del amor, buscando en almas esa pareja perfecta, sufriendo o siendo feliz, pero siempre buscando. ¿Cómo desesperarme a mis 19 años su mis dos tíos, andando entre los 40, siguen persiguiendo la misma meta mía, todavía sin éxito aparente alguno?

Aprendí tanto en esta fecha, pues a esa mujer que todavía amo aprendo poco a poco a verla más como una amiga, que curiosamente, tengo algunos sentimientos conflictivos; como bien diría el primer tío descrito, dejar la ilusión de esperar cien por cien de ella sería una insensatez, pues uno nunca sabe que nos depara el futuro. Hubo un momento en que el me preguntó si planeaba algo con ella en un futuro, y en un exceso de confianza, le conté las muchas veces que mi mamá/amiga o yo mismo me decía que pasados los años, ella y yo seríamos posiblemente la pareja perfecta para casarnos; en este momento, me acuerdo haberle dicho seguidamente, puedo mantener esa creencia hasta que aparezca alguien más, pero no quiero planear nada pues es más hermosa vivir el día al día. Talvez con todo esto y me termine de verdad casando con ella, talvez nos veamos en un futuro y reconozcamos la receta del amor de cada uno en el otro… Y talvez no. Nada hago haciéndome rollos al respecto. Pero sea con ella o con otra u otro, amaré con intensidad como siempre. ¿Qué más grande que eso?

sábado, diciembre 23, 2006

El Presentimiento de una enseñanza

Debo de admitir que hoy fue un día de echarse simplemente a llorar y no hacer nada más que eso; por primera vez en mucho tiempo no me logro levantar temprano para lavar, y aún después de limpiar el apartamento, quiebro de forma seguida y significativa dos copas, una con sangre en su cavidad todavía, la otra nueva y limpia. Pero aún así, terminé mis labores y luego de bañarme, sin apreciar también por primera vez mi cuerpo desnudo y rasurado, me fui a comprar dos copas nuevas para restituir la fiesta; poco a poco, el día se me hacía peor.

Y es que aún antes de irme, había terminado de escribir la descripción del viaje que puse el día de ayer, y siendo por lo menos lo suficientemente bueno como escritor para entenderme yo, el dolor, la tristeza y el arrepentimiento volvieron a surgir como nuevos; sufrí por la coquetería, por las palabras hirientes que proferí, por la amistad que estaba seguro no merecía, o por la familia a la que debía huir; aún ahora, alguno de esos sentimientos subsisten. El caso es que me fui con la sensación de no ser lo que tanto creía y decía, de ser el mayor de los desleales cuando pregonaba lealtad, o el mayor odioso cuando quería ser amor. Y ese sentimiento, solo más grande se haría.

El caso es que luego de agregar el día de ayer y los demás a este querido Blog, y de revisar unos cuantos correos de la comercialización de la navidad, me dispuse a revisar si algún comentario me habían hecho de mi cuento concursante en el certamen, solo para darme cuenta que… ¡Nadie había dicho ni una mierda al respecto! Con mi estado anímico, multitud de pensamientos surcaron entonces mi mente… Que no era lo suficientemente bueno para que me critiquen del todo, que yo decía ser escritor y no era nada, que no hacía nada bueno en vida más que robar aire… Cosas por el estilo. Comí por la necesidad de no morir de inanición y proseguí mi día; vale decir que apenas llegué a mi casa, traté de leer un poco sobre esa propiedad encumbrada, para dormirme a los pocos minutos; dormí y dormí hasta que la noche me domino, otra vez, con su costumbre de sombras.

Así quedé por largo tiempo, solo interrumpido por una visita a la soda de a la par que cerrará hasta febrero, visita en que comí muchos de los platillos que nunca había pedido, así como de mi favorito; llegué a la casa con la panza llena, más que satisfecha, y volví a dormir. Pero una llamada me levanto de mi letargo y me prometió que no era yo olvidado; mi familia estaba afuera, demostrando con orgullo un carro grande y nuevo, magnífico caballo de guerra, pidiendo con expectación mi visita mañana. En mi estado, no pude demostrar alegría, ni sorpresa, ni ninguna de esas emociones tan propias de buenas noticias; con costo pude afirmar mi visita a la cena navideña, y lo hice por el dolor que me podría ocasionar. Partieron, y prosiguiendo la celebración de ayer, mi mejor amigo, su novia que se vuelve ya una buena amiga y un tercer elemento tomamos, reímos, jugamos y comimos. Ya terminando la noche, y siendo ya no Simón, sino Putito para la Mari, que es ahora Percantilla, recibí una regañada sobre mi actitud, instándome a mejorar mis ánimos y que me atreviera a sonreír. He de decir que creo que tantas palabras sirvieron su propósito, pues terminando esta noche, me siento con ánimos de volver a mi familia; todavía quedan algunos sentimientos de aversión al respecto, pero creo que los podré superar. Dos cosas pueden pasar a raíz de mañana: O salgo de tanta mierda, o me sumerjo más y me quedo ahí, y en este momento, a ninguna de las dos temo…

viernes, diciembre 22, 2006

YO: El ser humano Vil

Al principio, cuando dije que no escribiría durante todo el viaje, realmente imaginé que sería así; volvimos de Arenal el Lunes y logro escribir hasta el Viernes. ¿Extraño no? Pero tantas cosas han pasado, tantas lágrimas han sido derramadas y sufrimiento causado, tanto por mí como por otros, que una división ha de ser realizada: Durante el viaje, Después del Viaje, y Charla 1, 2 y 3. Empecemos pues.

Durante el Viaje
¡Hermoso lugar aquel en donde la comunión con la naturaleza era tan perfecta! Había campos verdes y montañas rodeando el rancho, como si buscarán protegerla de las ciudades de hombres; a tal punto llegaba la protección que nada se sabía de ellos. Comida deliciosa, risas, juegos, perdidas, meditaciones en las tablas de madera que coronaban un hermoso lago, madera que sería un maldito restaurante que le robaría la vibra al lugar; caminadas y carreras a caballos, manos rotas que todavía ahora están recuperándose, paseos a través de ríos, bosques y praderas con dos amigos que gritaban de la felicidad y el éxtasis, grito repetida por mi garganta; lecturas de poesía, un intento de representar a Ernesto y su fábula; un conflicto serio en una de las últimas noches, regañadas de toda una familia a sus dos hermanos menores, castigos y gritos de niños azotados por la mano de la consecuencia. Fracaso en detallar realmente que paso en total en el viaje, pues fue mucho más que esto; me dedico simplemente a describir lo básico; luego de mucho tiempo, en vez de odiarlas, amo las cámaras y que me retraten una y otra vez… ¿Qué fue lo que me ayudo en el cambio? Pero en todo caso, contemos que fue lo que paso la última noche, fatal y desgraciada noche.

Habíamos estado representando una obra en que yo, como fui casi todo el tiempo, era un gay. La pasamos bastante bien, jugando, discutiendo, y asustando a todos aquellos que no tenían ni la menor idea de que estaba pasando; era simplemente gracioso o verlos reír nerviosamente o quitar la mirada. Pero durante la obra en sí, empecé a notar la culminación de algo que había estado detrás de mí en todo el día; mi ex novia se daba el lujo de tratarme nuevamente como un novio, coqueteando ligeramente, mientras antes solo había sido hermana y nada más. Yo, estando todavía enamorado de ella, traté de evitar el juego lo más posible, aún cuando ya en la noche, después de la obra, había caído lo suficiente en sus redes. Y ahí fue cuando, estando ya un poco picado por un sentimiento de nostalgia y tristeza que no sabía porque me había picado, la vi coquetear con un hombre ya de veinte tantos, tirando a treinta, siendo esto también la culminación de un juego que habían realizado en todo el fin de semana, mientras a su vez, seguía coqueteando conmigo; me tomé mi cerveza de una, pedí otra y me fui a dormir en el campo abierto solo con una cobija como amiga, una cerveza como testigo y miles de bichos recorriendo mi cuerpo como mis confidentes. Así termino el viaje, con dolor y tristeza; es increíble como solo una acción puede arruinar todo un placer.

Después del Viaje
El viaje de regreso se realizo en la tarde, dándome tiempo en el mientras para jugar con mi hermano menor a cansarnos y retarnos, y para andar de aquí para allá, solo y todavía adolorido por el ayer. En el almuerzo, que con tantas ansías esperaba, ya que mi dolor me había prohibido el desayuno, vi nuevamente intercambios entre mi ex y ese hombre maduro, gracioso e inteligente; una versión mía talvez, pero mucho, mucho más avanzada. El caso es que me arruine entonces el almuerzo también, y presto a emborracharme con vino tinto, tomé copa tras copa en compañía de esos hermosos caballos que no volvería a ver por algún tiempo; veo en ellos seres inteligentes y fuertes de todo, talvez más aún que nosotros los seres humanos. Cuando ya montamos en el bus que nos alejaría del lugar querido, nos despedimos de todos, de los cocineros, del joven que conservo mi querido collar, de mi jacket que nunca apareció, de los dueños, de los perros, del aire mismo; el único que no vi fue precisamente al hombre que me hubiera dolido ver, más aún porque realmente no quería ver una despedida entre él y la mujer que, desafortunadamente, todavía ocupa mi corazón. Y así partimos, tristes algunos, deprimidos otros, pero todos reconociendo un gran cambio. El mío era uno de los mas molestos; ya no podía ver en aquella mujer ni siquiera a mi hermana, pues era mucho el sufrimiento cuando la veía. Una amiga menos.

Estuve serio todo el viaje, quitado de muestras de cariño de mi ex, rehusando la diversión que tanto retumbaba en mis oídos. Pronto llegamos a un descanso, en que sintiéndome como me sentía, me empecé a fumar un cigarro, mientras le explicaba a mi mama/amiga el porque de mi comportamiento arisco. Pero una vez que nos montamos otra vez, decidí que estar como estaba era una injusticia para todos, aún cuando empezaba a creer que la mujer de la olla se lo merecía. Por eso, junté todas mis energías, me puse la máscara de normalidad, y salí al campo de juego con mi mejor sonrisa, bromeando, jugando y riendo, aún cuando por dentro estaba muriéndome; por la cantidad de veces y la intensidad que he tenido que ser hipócrita en el pasado, me he terminado haciendo lamentablemente un experto en ello. Y así terminó el regreso, despidiéndome de todos y pidiéndome plata para reponer mientras tanto la pérdida de mi billetera justo antes del viaje y prometiendo que volvería al día siguiente. No quería, pero era mi familia y lo había prometido; además, tenía algo que decir. La Charla 1 estaba lista para ser sacada de la olla.

Charla 1
Era de noche, o creo. Había sido una noche espectacular; el que antes era solo mi hermano/amigo, lo percibí de pronto como realmente mi mejor amigo, y sumándole el hecho de que la mujer grandiosa que lo acompañaba y él habían por fin consumado su noviazgo, las risas, abrazos y felicitaciones no se hicieron esperar. Les compuse un poema, y mientras veía sus rostros alegres, no pude menos que sentirme inmensamente feliz; realmente lo iba a necesitar con lo que seguía. Había tomado por fin la resolución de hablar con mi ex para decirle mis impresiones del fin de semana, en cortas palabras, afirmando que había perdido sencillamente mi amistad, aún si había ganado una mucho mejor en el mismo viaje; uno de los que se vuelve uno de mis mejores amigos asintió a la vez la resolución. Salimos ambos tristes, y los brazos de mi mejor amigo y su novia estuvieron esperándome una vez la charla terminada, escuchando con paciencia y amor como exponía mis inseguridades y miedos. Pero nada se podía hacer, decía mi amigo, más que hablar con mi mamá/amiga. Cosa que hice, cosa que lloré.

Hablando con ella, solo me di cuenta que tenía razón… Ella había jugado conmigo, había jugado de ser más grande y me había herido, había sido una de sus peores personalidades. ¿El consejo? Verla desde el rencor, odiarla si era necesario, toda la vida si tenía que; me costo al principio asimilar la idea, la acepté, con más lágrimas y sollozos, dando rienda suelta a mi dolor y rencor. Ella no debía hacerle eso a alguien que la quería tanto, que la amaba como yo, y en palabras de su propia madre, se merecía comer mierda para aprender. Salí de ahí para solo llorar más fuerte en brazos de mis amigos, llanto que se extendía y se extendía, hasta que por fin las frases iracundas empezaron a sustituir a las lágrimas; al finalizar la noche, y con los ojos rojos, rompí con rabia el regalo que ella me había dado para cumpleaños y dormí tranquilo. Al día siguiente tenía que por fin recoger mi cédula y mi aguinaldo sería por fin visualizado, más una hermosa graduación. Pero eso, eso no fue hasta el día siguiente.

Me levanté tarde, y sin haber observado a la ex que me había herido, esperé con todas las ansías que hubiera visto su regalo destrozado, su esfuerzo inútil, y mi amistad irremediablemente perdida. Recogí mi cédula más tarde y me permití una mini-aguevazón al darme cuenta que mi aguinaldo sería mucho menos que lo esperado, por aquella maldita meningitis y su respectiva incapacidad. Pero la graduación de uno de los conocidos que por confidencias y apoyo se había terminado volviendo de mis mejores amigos estaba pronta de ser realizada, y sin perder tiempo en lamentos inútiles, corrí literalmente a su encuentro. Mi mejor amigo y su querida novia ya estaban ahí, y luego de comprar los regalos con el papel más infantil que encontramos, aplaudimos con ganas el título obtenido de ese que es para una Oso y para mí Osito; es también conveniente hacer notar lo aburrido que fue el acto en sí aparte de eso. El caso es que teniendo todos plata suficiente, decidimos celebrar con alcohol la graduación y terminamos comprando el nefasto tequila, lo suficiente para botar un caballo o unos cuantos jóvenes; me he dado cuenta que desde el fin de semana ese que me emborraché por primera vez en mucho tiempo, el alcohol empezó a ser una parte primordial de muchos de mis días, volviendo a ser talvez aquel joven que salía casi siempre, mucho antes de que muriera por 2 días; no me enorgullezco de ello, como tampoco lo lamento. Y luego de cinco tragos, creo, o seis - mi memoria me falla realmente - recibí una carta de mi ex cuando hablaba con mi hermana menor, pidiendo sinceramente perdón y expresando con comprensión el hecho de que posiblemente la odiaría para siempre. Al principio me negué de hablar conociendo la cantidad de todo en mi sangre, pero después de leer por segunda vez la carta, decidí que era la oportunidad para decir lo que pensaba; sentí realmente que lo correcto era no guardarme nada, y menos a ella; terrible error como me di cuenta.

Charla 2
El Tarot me había dicho algo hoy, lo mismo que curiosamente me terminarían diciendo en la noche, luego de que todo había pasado, luego de que todo el daño fuera hecho; hay una diferencia entre ser solo sincero, y ser sincero y efectivo… Parece, cosa que no sabía, que al ser sincero, uno puede hacerlo sin motivo o causa alguna, sin querer extraer un bien de lo sinceridad y sin medir las consecuencias, como se puede ser sincero y saber que decir en que momento, para extraer, para uno y los demás, el máximo provecho… No lo sabía, y por eso, fue solo sincero…

Podría repetir muchas palabras textuales de lo que terminé diciendo, pero a la larga, no es necesario; fui hiriente al máximo, degradante, rencoroso, odioso; usé todo lo que sabía de ella para infligir daño, recalcando una y otra vez en los puntos que sabía más dolorosos, convencido como estaba de que debía decir todo y con el máximo rencor, como me había dicho mi mamá/amiga el día anterior. Realmente, confieso que sin saber muy bien como actuar en este respecto, pues nunca me ha tocado ni he pretendido tratar algo desde el rencor, creí realmente andar en buen camino, aún cuando estaba realmente mamando. Luego se me dijo que tuve que haber hablado desde el amor… ¿Pero no era desde el rencor la vara?

El caso es que si el día anterior todos estaban de acuerdo con que ella se merecía comer mierda, esa noche todos se volcaron contra mí; realmente, creo haberlo merecido y aún más. Fui hijueputa, mucho más de lo que ella fue con su coquetería y demases, mas aún que ella lo hizo sin darse mucha cuenta de ello, y yo lo hice con toda la alevosía y ventaja. La había hecho comer mierda, y como solo un poco necesitaba para pagar su cuota, se me terminó devolviendo todo el restante… ¡Y que restante, Dios Mío! Esa noche me fui apenas pude, huyendo del dolor que había causado, convencido de que era yo el más malo de todas las películas, un hombre vil dominado por el odio y la estupidez… Un hombre que no merecía gran cosa. Lloré, pero estando en el que antes era mi hogar, pero cuando logré llegar a mi casa, solo pude dormir, realmente esperando no levantarme.

Pero si me levanté, aún cuando no tenía ganas de ni bañarme; me hubiera gustado quedarme todo el día en la cama, siendo el hombre miserable que soy. Pero tenía que ir a recoger mi cédula, mis anteojos e ir al hogar al que tantas desdichas he causado, para recoger mis pertenencias; había tomado la decisión de no volver, no era ella que había perdido mi amistad, sino yo la de ella; yo no merecía a su familia, y mucho menos a ella; por eso debía desaparecer y comer mierda. Me levanté tarde y empecé mis diligencias, siempre con un sentimiento de estupidez siguiendo mis pasos muy de cerca, al igual que el sentimiento de muerte, que solo el hecho de que sería peor para los que me rodean, lograba detener. Al principio quería simplemente llamar a mi ex hogar y pedir que me entregaran las pertenencias sin tener que entrar, pero dos teléfonos malos imposibilitaron esa tarea. Por fin, me encontré bajando del bus y caminando hasta el mismo hogar, el mismo parque, y el mismo cielo testigo de mi vileza y crueldad. Saludé rápido, desee con todo mi corazón feliz cumpleaños a uno de mis hermanos menores, pues sabía que para su celebración yo no estaría ya ahí, y comuniqué mi decisión a mi hermana menor. Ella solo lloró, haciéndome sentir aún más culpable por tantas lágrimas derramadas en mi nombre, viendo en mi partida algo talvez más permanente. Pero hablando con ella, me di cuenta que no podía irme sin hablar con la mujer que tanto daño había causado, pues sería primero cobardía, y luego inconstancia de mi propia filosofía de vida, y si ya la había cagado en grande, no tenía derecho para hacer más, Esperé… y esperé, hasta que por fin ella llegó, y habiendo recibido una petición para hablar con ella de parte de mi hermana menor, terminó aceptando luego de mucho pensarlo, y partimos juntos al mismo parque en que, estoy seguro, veo siempre las hojas cabizbajas cuando saben a que venimos ella y yo, tristes y agotadas de tanto conflicto. Y ahí empezó la Charla 3, y la última… Por el momento.

Charla 3
Si va a seguir denigrándome e insultándome… - Así empezó la conversación, y esas palabras nunca las voy a poder olvidar, viniendo de la persona que todavía amo… La insulté, la denigré, la rebajé y todo por mi vileza e ignorancia… Por jugar de ser más maduro, cuando realmente soy un maldito carajillo que se cree mayor porque vive solo y demases… NO SOY MÁS QUE UN CARAJILLO… Pedí perdón, admití mis errores, confesé que merecía que no me perdonará… Dije al final cosas que textualmente he escrito en el apartado anterior, que había perdido su amistad, que merecía odio y rencor, que merecía comer mierda… Y ella, ella solo demostró ser mucho más grande que yo, y me perdono, diciendo de paso que no me quería ver comer mierda… ¡MALDITO QUE SOY!

Entonces, luego de escucharla, le dije lo que sentía; yo no merezco su perdón, pues como diría Dumas en uno de sus personajes: “Creí que era yo el llamado a perdonar, aún cuando negaba su posibilidad, y ahora me siento indigno del perdón que ella tan sublimemente me ha dado”. Le dije eso, que no merecía su perdón y que me iba a ir por un tiempo, para comer mierda, para estar solo, porque no merecía nada bueno, solo pagar por mi actitud de “jugar de vivo”. Y aún así, ella se seguía dando el lujo de votar por mí, abogando que yo tiendo a comer mucha mierda cuando me alejo, y que temía que yo no volviera nunca más… Le aseguré que volvería en algún momento, aunque no supiera cuando; realmente me gusta, sin admitirlo, la idea de nunca más volver. Se podría decir que terminamos bien, caminando juntos sonrientes de nuevo a su hogar; de mi parte, por supuesto, llevaba simplemente una máscara. Cogí mi bulto, mis cosas, y dije adiós al hogar y sus ocupantes, pues aún ahora, no sé cuando volveré, si es que lo haré de verdad. Me merezco volverme un lobo estepario que no tenga a nadie, una isla de inhumanidad y negrura en el océano de la vida, un punto negro en medio de la pureza del blanco absoluto; eso me merezco y aún más.

Ahora, entiendan el porque llevó tanto sin escribir; era mucho y sigue siéndolo. Hoy hubo fiestas, primero de equipo, de amigos secretos, de volver a ver a la gata dorada con su esposo, de ver a mi mejor amigo y a su novia, de reír y todo, pero en medio de mi sentimiento, de lo negro que soy, le resto importancia a la felicidad y diversión. Si hay algo digno de mencionar hoy que no sea el pasado de días previos, es el hecho de que el universo me da una justificación para comer mierda; en la cena navideña, que creía no iba a ir, va a llegar el mismo hombre grande, bailarín y afable que tantas desdichas me provocó el fin de semana fatídico de Arenal… Talvez viéndolo a él y a la mujer que tanto dañe en la misma escena, las imágenes se sucedan con rapidez y mi sufrimiento sea realmente inevitable… Citando textualmente a esa mujer grande en su carta de perdón: “Deseo egoístamente que sea así”… Voy a sufrir y me lo voy a guardar, para no escuchar quejas, ni ver sufrimientos de terceras personas… Voy a sufrir con ellos, sin meterme en su familia, que deja de ser la mía… Voy a comer mierda este domingo, para luego volverme a perder… Talvez el temor de mi hermana y mi ex mejor amiga sea fundado… Talvez realmente no vuelva con ellos.
Al principio, cuando dije que no escribiría durante todo el viaje, realmente imaginé que sería así; volvimos de Arenal el Lunes y logro escribir hasta el Viernes. ¿Extraño no? Pero tantas cosas han pasado, tantas lágrimas han sido derramadas y sufrimiento causado, tanto por mí como por otros, que una división ha de ser realizada: Durante el viaje, Después del Viaje, y Charla 1, 2 y 3. Empecemos pues.

Durante el Viaje
¡Hermoso lugar aquel en donde la comunión con la naturaleza era tan perfecta! Había campos verdes y montañas rodeando el rancho, como si buscarán protegerla de las ciudades de hombres; a tal punto llegaba la protección que nada se sabía de ellos. Comida deliciosa, risas, juegos, perdidas, meditaciones en las tablas de madera que coronaban un hermoso lago, madera que sería un maldito restaurante que le robaría la vibra al lugar; caminadas y carreras a caballos, manos rotas que todavía ahora están recuperándose, paseos a través de ríos, bosques y praderas con dos amigos que gritaban de la felicidad y el éxtasis, grito repetida por mi garganta; lecturas de poesía, un intento de representar a Ernesto y su fábula; un conflicto serio en una de las últimas noches, regañadas de toda una familia a sus dos hermanos menores, castigos y gritos de niños azotados por la mano de la consecuencia. Fracaso en detallar realmente que paso en total en el viaje, pues fue mucho más que esto; me dedico simplemente a describir lo básico; luego de mucho tiempo, en vez de odiarlas, amo las cámaras y que me retraten una y otra vez… ¿Qué fue lo que me ayudo en el cambio? Pero en todo caso, contemos que fue lo que paso la última noche, fatal y desgraciada noche.

Habíamos estado representando una obra en que yo, como fui casi todo el tiempo, era un gay. La pasamos bastante bien, jugando, discutiendo, y asustando a todos aquellos que no tenían ni la menor idea de que estaba pasando; era simplemente gracioso o verlos reír nerviosamente o quitar la mirada. Pero durante la obra en sí, empecé a notar la culminación de algo que había estado detrás de mí en todo el día; mi ex novia se daba el lujo de tratarme nuevamente como un novio, coqueteando ligeramente, mientras antes solo había sido hermana y nada más. Yo, estando todavía enamorado de ella, traté de evitar el juego lo más posible, aún cuando ya en la noche, después de la obra, había caído lo suficiente en sus redes. Y ahí fue cuando, estando ya un poco picado por un sentimiento de nostalgia y tristeza que no sabía porque me había picado, la vi coquetear con un hombre ya de veinte tantos, tirando a treinta, siendo esto también la culminación de un juego que habían realizado en todo el fin de semana, mientras a su vez, seguía coqueteando conmigo; me tomé mi cerveza de una, pedí otra y me fui a dormir en el campo abierto solo con una cobija como amiga, una cerveza como testigo y miles de bichos recorriendo mi cuerpo como mis confidentes. Así termino el viaje, con dolor y tristeza; es increíble como solo una acción puede arruinar todo un placer.

Después del Viaje
El viaje de regreso se realizo en la tarde, dándome tiempo en el mientras para jugar con mi hermano menor a cansarnos y retarnos, y para andar de aquí para allá, solo y todavía adolorido por el ayer. En el almuerzo, que con tantas ansías esperaba, ya que mi dolor me había prohibido el desayuno, vi nuevamente intercambios entre mi ex y ese hombre maduro, gracioso e inteligente; una versión mía talvez, pero mucho, mucho más avanzada. El caso es que me arruine entonces el almuerzo también, y presto a emborracharme con vino tinto, tomé copa tras copa en compañía de esos hermosos caballos que no volvería a ver por algún tiempo; veo en ellos seres inteligentes y fuertes de todo, talvez más aún que nosotros los seres humanos. Cuando ya montamos en el bus que nos alejaría del lugar querido, nos despedimos de todos, de los cocineros, del joven que conservo mi querido collar, de mi jacket que nunca apareció, de los dueños, de los perros, del aire mismo; el único que no vi fue precisamente al hombre que me hubiera dolido ver, más aún porque realmente no quería ver una despedida entre él y la mujer que, desafortunadamente, todavía ocupa mi corazón. Y así partimos, tristes algunos, deprimidos otros, pero todos reconociendo un gran cambio. El mío era uno de los mas molestos; ya no podía ver en aquella mujer ni siquiera a mi hermana, pues era mucho el sufrimiento cuando la veía. Una amiga menos.

Estuve serio todo el viaje, quitado de muestras de cariño de mi ex, rehusando la diversión que tanto retumbaba en mis oídos. Pronto llegamos a un descanso, en que sintiéndome como me sentía, me empecé a fumar un cigarro, mientras le explicaba a mi mama/amiga el porque de mi comportamiento arisco. Pero una vez que nos montamos otra vez, decidí que estar como estaba era una injusticia para todos, aún cuando empezaba a creer que la mujer de la olla se lo merecía. Por eso, junté todas mis energías, me puse la máscara de normalidad, y salí al campo de juego con mi mejor sonrisa, bromeando, jugando y riendo, aún cuando por dentro estaba muriéndome; por la cantidad de veces y la intensidad que he tenido que ser hipócrita en el pasado, me he terminado haciendo lamentablemente un experto en ello. Y así terminó el regreso, despidiéndome de todos y pidiéndome plata para reponer mientras tanto la pérdida de mi billetera justo antes del viaje y prometiendo que volvería al día siguiente. No quería, pero era mi familia y lo había prometido; además, tenía algo que decir. La Charla 1 estaba lista para ser sacada de la olla.

Charla 1
Era de noche, o creo. Había sido una noche espectacular; el que antes era solo mi hermano/amigo, lo percibí de pronto como realmente mi mejor amigo, y sumándole el hecho de que la mujer grandiosa que lo acompañaba y él habían por fin consumado su noviazgo, las risas, abrazos y felicitaciones no se hicieron esperar. Les compuse un poema, y mientras veía sus rostros alegres, no pude menos que sentirme inmensamente feliz; realmente lo iba a necesitar con lo que seguía. Había tomado por fin la resolución de hablar con mi ex para decirle mis impresiones del fin de semana, en cortas palabras, afirmando que había perdido sencillamente mi amistad, aún si había ganado una mucho mejor en el mismo viaje; uno de los que se vuelve uno de mis mejores amigos asintió a la vez la resolución. Salimos ambos tristes, y los brazos de mi mejor amigo y su novia estuvieron esperándome una vez la charla terminada, escuchando con paciencia y amor como exponía mis inseguridades y miedos. Pero nada se podía hacer, decía mi amigo, más que hablar con mi mamá/amiga. Cosa que hice, cosa que lloré.

Hablando con ella, solo me di cuenta que tenía razón… Ella había jugado conmigo, había jugado de ser más grande y me había herido, había sido una de sus peores personalidades. ¿El consejo? Verla desde el rencor, odiarla si era necesario, toda la vida si tenía que; me costo al principio asimilar la idea, la acepté, con más lágrimas y sollozos, dando rienda suelta a mi dolor y rencor. Ella no debía hacerle eso a alguien que la quería tanto, que la amaba como yo, y en palabras de su propia madre, se merecía comer mierda para aprender. Salí de ahí para solo llorar más fuerte en brazos de mis amigos, llanto que se extendía y se extendía, hasta que por fin las frases iracundas empezaron a sustituir a las lágrimas; al finalizar la noche, y con los ojos rojos, rompí con rabia el regalo que ella me había dado para cumpleaños y dormí tranquilo. Al día siguiente tenía que por fin recoger mi cédula y mi aguinaldo sería por fin visualizado, más una hermosa graduación. Pero eso, eso no fue hasta el día siguiente.

Me levanté tarde, y sin haber observado a la ex que me había herido, esperé con todas las ansías que hubiera visto su regalo destrozado, su esfuerzo inútil, y mi amistad irremediablemente perdida. Recogí mi cédula más tarde y me permití una mini-aguevazón al darme cuenta que mi aguinaldo sería mucho menos que lo esperado, por aquella maldita meningitis y su respectiva incapacidad. Pero la graduación de uno de los conocidos que por confidencias y apoyo se había terminado volviendo de mis mejores amigos estaba pronta de ser realizada, y sin perder tiempo en lamentos inútiles, corrí literalmente a su encuentro. Mi mejor amigo y su querida novia ya estaban ahí, y luego de comprar los regalos con el papel más infantil que encontramos, aplaudimos con ganas el título obtenido de ese que es para una Oso y para mí Osito; es también conveniente hacer notar lo aburrido que fue el acto en sí aparte de eso. El caso es que teniendo todos plata suficiente, decidimos celebrar con alcohol la graduación y terminamos comprando el nefasto tequila, lo suficiente para botar un caballo o unos cuantos jóvenes; me he dado cuenta que desde el fin de semana ese que me emborraché por primera vez en mucho tiempo, el alcohol empezó a ser una parte primordial de muchos de mis días, volviendo a ser talvez aquel joven que salía casi siempre, mucho antes de que muriera por 2 días; no me enorgullezco de ello, como tampoco lo lamento. Y luego de cinco tragos, creo, o seis - mi memoria me falla realmente - recibí una carta de mi ex cuando hablaba con mi hermana menor, pidiendo sinceramente perdón y expresando con comprensión el hecho de que posiblemente la odiaría para siempre. Al principio me negué de hablar conociendo la cantidad de todo en mi sangre, pero después de leer por segunda vez la carta, decidí que era la oportunidad para decir lo que pensaba; sentí realmente que lo correcto era no guardarme nada, y menos a ella; terrible error como me di cuenta.

Charla 2
El Tarot me había dicho algo hoy, lo mismo que curiosamente me terminarían diciendo en la noche, luego de que todo había pasado, luego de que todo el daño fuera hecho; hay una diferencia entre ser solo sincero, y ser sincero y efectivo… Parece, cosa que no sabía, que al ser sincero, uno puede hacerlo sin motivo o causa alguna, sin querer extraer un bien de lo sinceridad y sin medir las consecuencias, como se puede ser sincero y saber que decir en que momento, para extraer, para uno y los demás, el máximo provecho… No lo sabía, y por eso, fue solo sincero…

Podría repetir muchas palabras textuales de lo que terminé diciendo, pero a la larga, no es necesario; fui hiriente al máximo, degradante, rencoroso, odioso; usé todo lo que sabía de ella para infligir daño, recalcando una y otra vez en los puntos que sabía más dolorosos, convencido como estaba de que debía decir todo y con el máximo rencor, como me había dicho mi mamá/amiga el día anterior. Realmente, confieso que sin saber muy bien como actuar en este respecto, pues nunca me ha tocado ni he pretendido tratar algo desde el rencor, creí realmente andar en buen camino, aún cuando estaba realmente mamando. Luego se me dijo que tuve que haber hablado desde el amor… ¿Pero no era desde el rencor la vara?

El caso es que si el día anterior todos estaban de acuerdo con que ella se merecía comer mierda, esa noche todos se volcaron contra mí; realmente, creo haberlo merecido y aún más. Fui hijueputa, mucho más de lo que ella fue con su coquetería y demases, mas aún que ella lo hizo sin darse mucha cuenta de ello, y yo lo hice con toda la alevosía y ventaja. La había hecho comer mierda, y como solo un poco necesitaba para pagar su cuota, se me terminó devolviendo todo el restante… ¡Y que restante, Dios Mío! Esa noche me fui apenas pude, huyendo del dolor que había causado, convencido de que era yo el más malo de todas las películas, un hombre vil dominado por el odio y la estupidez… Un hombre que no merecía gran cosa. Lloré, pero estando en el que antes era mi hogar, pero cuando logré llegar a mi casa, solo pude dormir, realmente esperando no levantarme.

Pero si me levanté, aún cuando no tenía ganas de ni bañarme; me hubiera gustado quedarme todo el día en la cama, siendo el hombre miserable que soy. Pero tenía que ir a recoger mi cédula, mis anteojos e ir al hogar al que tantas desdichas he causado, para recoger mis pertenencias; había tomado la decisión de no volver, no era ella que había perdido mi amistad, sino yo la de ella; yo no merecía a su familia, y mucho menos a ella; por eso debía desaparecer y comer mierda. Me levanté tarde y empecé mis diligencias, siempre con un sentimiento de estupidez siguiendo mis pasos muy de cerca, al igual que el sentimiento de muerte, que solo el hecho de que sería peor para los que me rodean, lograba detener. Al principio quería simplemente llamar a mi ex hogar y pedir que me entregaran las pertenencias sin tener que entrar, pero dos teléfonos malos imposibilitaron esa tarea. Por fin, me encontré bajando del bus y caminando hasta el mismo hogar, el mismo parque, y el mismo cielo testigo de mi vileza y crueldad. Saludé rápido, desee con todo mi corazón feliz cumpleaños a uno de mis hermanos menores, pues sabía que para su celebración yo no estaría ya ahí, y comuniqué mi decisión a mi hermana menor. Ella solo lloró, haciéndome sentir aún más culpable por tantas lágrimas derramadas en mi nombre, viendo en mi partida algo talvez más permanente. Pero hablando con ella, me di cuenta que no podía irme sin hablar con la mujer que tanto daño había causado, pues sería primero cobardía, y luego inconstancia de mi propia filosofía de vida, y si ya la había cagado en grande, no tenía derecho para hacer más, Esperé… y esperé, hasta que por fin ella llegó, y habiendo recibido una petición para hablar con ella de parte de mi hermana menor, terminó aceptando luego de mucho pensarlo, y partimos juntos al mismo parque en que, estoy seguro, veo siempre las hojas cabizbajas cuando saben a que venimos ella y yo, tristes y agotadas de tanto conflicto. Y ahí empezó la Charla 3, y la última… Por el momento.

Charla 3
Si va a seguir denigrándome e insultándome… - Así empezó la conversación, y esas palabras nunca las voy a poder olvidar, viniendo de la persona que todavía amo… La insulté, la denigré, la rebajé y todo por mi vileza e ignorancia… Por jugar de ser más maduro, cuando realmente soy un maldito carajillo que se cree mayor porque vive solo y demases… NO SOY MÁS QUE UN CARAJILLO… Pedí perdón, admití mis errores, confesé que merecía que no me perdonará… Dije al final cosas que textualmente he escrito en el apartado anterior, que había perdido su amistad, que merecía odio y rencor, que merecía comer mierda… Y ella, ella solo demostró ser mucho más grande que yo, y me perdono, diciendo de paso que no me quería ver comer mierda… ¡MALDITO QUE SOY!

Entonces, luego de escucharla, le dije lo que sentía; yo no merezco su perdón, pues como diría Dumas en uno de sus personajes: “Creí que era yo el llamado a perdonar, aún cuando negaba su posibilidad, y ahora me siento indigno del perdón que ella tan sublimemente me ha dado”. Le dije eso, que no merecía su perdón y que me iba a ir por un tiempo, para comer mierda, para estar solo, porque no merecía nada bueno, solo pagar por mi actitud de “jugar de vivo”. Y aún así, ella se seguía dando el lujo de votar por mí, abogando que yo tiendo a comer mucha mierda cuando me alejo, y que temía que yo no volviera nunca más… Le aseguré que volvería en algún momento, aunque no supiera cuando; realmente me gusta, sin admitirlo, la idea de nunca más volver. Se podría decir que terminamos bien, caminando juntos sonrientes de nuevo a su hogar; de mi parte, por supuesto, llevaba simplemente una máscara. Cogí mi bulto, mis cosas, y dije adiós al hogar y sus ocupantes, pues aún ahora, no sé cuando volveré, si es que lo haré de verdad. Me merezco volverme un lobo estepario que no tenga a nadie, una isla de inhumanidad y negrura en el océano de la vida, un punto negro en medio de la pureza del blanco absoluto; eso me merezco y aún más.

Ahora, entiendan el porque llevó tanto sin escribir; era mucho y sigue siéndolo. Hoy hubo fiestas, primero de equipo, de amigos secretos, de volver a ver a la gata dorada con su esposo, de ver a mi mejor amigo y a su novia, de reír y todo, pero en medio de mi sentimiento, de lo negro que soy, le resto importancia a la felicidad y diversión. Si hay algo digno de mencionar hoy que no sea el pasado de días previos, es el hecho de que el universo me da una justificación para comer mierda; en la cena navideña, que creía no iba a ir, va a llegar el mismo hombre grande, bailarín y afable que tantas desdichas me provocó el fin de semana fatídico de Arenal… Talvez viéndolo a él y a la mujer que tanto dañe en la misma escena, las imágenes se sucedan con rapidez y mi sufrimiento sea realmente inevitable… Citando textualmente a esa mujer grande en su carta de perdón: “Deseo egoístamente que sea así”… Voy a sufrir y me lo voy a guardar, para no escuchar quejas, ni ver sufrimientos de terceras personas… Voy a sufrir con ellos, sin meterme en su familia, que deja de ser la mía… Voy a comer mierda este domingo, para luego volverme a perder… Talvez el temor de mi hermana y mi ex mejor amiga sea fundado… Talvez realmente no vuelva con ellos.